Sr. Núñez Feijoo: El pretexto del «niño de aldea» y el desprecio a la educación pública rural

La reciente intervención de Alberto Núñez Feijóo en el programa de televisión de máxima audiencia “El Hormiguero” ha suscitado un profundo rechazo en el seno de la comunidad educativa, especialmente entre los colectivos que defienden la enseñanza pública no universitaria en entornos no metropolitanos. Al ser interpelado sobre su manifiesta incapacidad para comunicarse en lengua inglesa, el líder del Partido Popular optó por desviar su responsabilidad individual atribuyendo esta carencia formativa a su etapa de escolarización en una escuela rural de Galicia. Desde la perspectiva de nuestro sindicato,esta declaración no solo resulta desafortunada, sino que desvela un sesgo clasista e instrumentalizador que atenta contra la dignidad de los centros educativos más vulnerables del territorio.

La argumentación empleada por el dirigente conservador recurre al relato estereotipado del «niño de aldea» que progresa a base de esfuerzo individual, una narrativa que sus datos biográficos desmienten al constatar que su trayectoria académica posterior se desarrolló en centros privados de régimen residencial, alejados de la precariedad de la escuela rural de la época.

Diversos profesionales del ámbito de la comunicación y la pedagogía han recordado que Feijóo abandonó la educación general básica hace más de cuarenta años, un periodo de tiempo más que suficiente para haber adquirido las competencias lingüísticas exigibles a cualquier representante público de alta responsabilidad institucional. La contradicción se agudiza al comprobar cómo en el año 2023 el propio político calificaba el aprendizaje del inglés como una «obligación» ineludible para el liderazgo del país, mientras que en 2026 asume públicamente su renuncia a estudiar dicha materia, confiando su agenda internacional a la traducción automática de dispositivos móviles y aplicaciones de inteligencia artificial.

Este cambio de postura revela una preocupante desidia institucional y una falta de rigor que pretende encubrir desprestigiando a la escuela rural, presentándola como un espacio deficitario e incapaz de dotar a su alumnado de las herramientas necesarias para desenvolverse en un mundo globalizado.

El papel estratégico de la escuela rural en la cohesión territorial y demográfica.

Frente a la estigmatización centralista que asocia el entorno rural con el atraso y la carencia de oportunidades, la realidad de las escuelas unitarias y los Colectivos de Escuelas Rurales (CER) en Canarias y el resto de comunidades, demuestra que este modelo constituye un pilar indispensable para la cohesión territorial y la supervivencia de las comunidades locales. En el archipiélago canario, la escuela rural no es un elemento residual del sistema educativo, sino un motor de transformación social y de resistencia cultural frente a la homogenización del desarrollismo turístico y la globalización descontrolada.

La presencia de una escuela pública en los pueblos remotos de las medianías y las zonas rurales de las islas actúa como el principal factor de fijación de la población, impidiendo el abandono de los núcleos tradicionales y permitiendo la transmisión de la cultura popular, la identidad canaria y los valores de ayuda comunitaria.

El análisis de las declaraciones del Sr Feijoó pone de manifiesto la necesidad de mantener una postura firme en defensa de la escuela pública y de la identidad territorial. Desde Docentes de Canarias-INSUCAN rechazamos cualquier intento de utilizar la educación rural como chivo expiatorio de las limitaciones formativas de la clase política dirigente, especialmente de aquellos sectores que han dedicado sus mandatos a recortar los recursos públicos destinados a la enseñanza no universitaria.

La educación de las clases populares de Canarias, tanto en los entornos urbanos como en las escuelas unitarias de las zonas más alejadas, posee la misma dignidad y debe contar con las mismas oportunidades de desarrollo que la de cualquier otro territorio.

Para revertir la situación de abandono institucional que sufren las medianías de las islas y asegurar la viabilidad de la escuela rural canaria, este sindicato formula las siguientes demandas inmediatas a los responsables de la Consejería de Educación:

  • La publicación y aplicación efectiva del Acuerdo Marco de las Escuelas Unitarias de Canarias, firmado en Los Llanos de Aridane en el año 2014, el cual ha sido sistemáticamente ignorado por los sucesivos ejecutivos autonómicos.
  • El blindaje del presupuesto educativo destinado a las zonas rurales de difícil desempeño, garantizando la estabilidad de las plantillas docentes, la presencia de profesorado especialista y la dotación de recursos tecnológicos y de transporte que impidan la brecha digital y territorial.
  • La bajada generalizada de las ratios en todas las etapas educativas, lo que permitiría consolidar las ventajas pedagógicas inherentes a la escuela unitaria y mejorar de manera sustancial la calidad de la enseñanza pública en el archipiélago.
  • El reconocimiento formal de la labor histórica de las escuelas unitarias como transmisoras de la cultura popular canaria y de la soberanía comunitaria, otorgándoles la distinción Viera y Clavijo por su aportación inestimable a la cohesión social de nuestra tierra.

La defensa de la escuela pública rural es, en última instancia, una lucha por la soberanía de los pueblos, por el derecho a decidir el modelo de desarrollo de nuestros territorios y por la preservación de la memoria de esos lugares, frente al centralismo que pretende reducir la educación a un mero negocio de gestión de competencias individuales.

INSUCAN continuará movilizándose junto a las comunidades educativas para garantizar que ningún niño ni niña de Canarias vea limitado su futuro por el código postal de su residencia o por la desidia de quienes gobiernan de espaldas a la realidad de nuestra tierra.

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