El 5% no es un lujo. Es un compromiso legal.
Sin recursos no hay inclusión. La educación inclusiva necesita medios, profesionales y recursos suficientes para garantizar que nadie quede atrás.
Invertir en educación no puede quedarse en promesas: es cumplir con las obligaciones y con el alumnado y sus familias.
El 5% no es un objetivo decorativo. Es una responsabilidad.
Sin recursos no hay inclusión. Invertir es cumplir, no prometer.