Docentes de Canarias-INSUCAN se hace eco de las demandas trasladadas por numerosos centros educativos del archipiélago ante la situación de reparto desigual y falta de instalación de pizarras digitales interactivas (PDI), lo que está provocando una evidente infrautilización de recursos públicos y un impacto directo en la calidad de la enseñanza.

A lo largo del presente curso, distintos centros han manifestado que una parte significativa de estos dispositivos permanece almacenada durante meses, sin que exista información clara sobre los plazos de instalación ni sobre su puesta en funcionamiento. Esta realidad contrasta con otros centros donde estos recursos ya están plenamente operativos, generando una desigualdad efectiva dentro del sistema educativo público canario.

Esta situación está generando, además, problemas organizativos y de espacio, ya que muchos centros carecen de infraestructuras adecuadas para almacenar este material durante largos periodos. A ello se suma la ineficiencia en el uso de fondos públicos, al tratarse de equipamientos ya adquiridos que no están siendo aprovechados en las aulas.

Desde el punto de vista pedagógico, el profesorado se ve claramente afectado, al no poder integrar herramientas digitales que forman parte de las líneas estratégicas de la Administración educativa. Se produce así una contradicción entre los objetivos de digitalización y la realidad material de los centros.

En este contexto, INSUCAN se hace eco de esta problemática en defensa de la mejora de la calidad educativa pública en Canarias, subrayando la necesidad de que cualquier proceso de dotación tecnológica vaya acompañado de una planificación real, ejecución efectiva y apoyo al profesorado.

Por ello, se considera imprescindible:

  • La existencia de un calendario claro y vinculante de instalación
  • La dotación de recursos técnicos suficientes
  • La garantía de formación para el profesorado
  • La implementación de mecanismos de seguimiento y transparencia
  • La corrección de las desigualdades entre centros

La digitalización educativa no puede reducirse a la mera entrega de equipamiento, debe traducirse en herramientas reales al servicio del aula y del aprendizaje.