Desde INSUCAN decimos ¡BASTA! La Consejería de Educación no puede seguir sosteniendo el sistema público exclusivamente sobre la buena fe, el voluntarismo y el agotamiento de los equipos directivos y el profesorado.
Estamos a las puertas de la campaña de matrícula y la realidad en los centros es desoladora. La ausencia de personal laboral —administrativos, auxiliares educativos y auxiliares de enfermería— ha dejado de ser una anécdota para convertirse en un fallo sistémico que afecta directamente a la calidad de la enseñanza.
Administrativos: El colapso en plena matriculación
Comienza la recogida de sobres, la gestión de plazas y la atención a las familias. ¿Quién está al frente? En demasiados centros, la plaza de administrativo está vacante o sin cubrir. Esta función recae directamente sobre los equipos directivos, que pasan horas entre papeles y aplicaciones informáticas en lugar de liderar el proyecto pedagógico del centro.
Auxiliares Educativos: Alumnado TEA y TGC desatendido
La demanda de alumnado con Necesidades Específicas de Apoyo Educativo (NEAE) no deja de crecer. Sin embargo, los Auxiliares Educativos brillan por su ausencia o por ratios ridículas. ¿Quién asume el cuidado, la contención y el apoyo de estos niños? El resto del claustro, que se ve obligado a multiplicar sus funciones para garantizar la seguridad y el bienestar del alumno, detrayendo tiempo y energía de su labor docente.
Auxiliares de Enfermería: ¿Docentes o sanitarios?
Cada vez recibimos a más alumnado con patologías médicas crónicas que requieren cuidados técnicos. Ante la falta de auxiliares de enfermería, la responsabilidad de administrar medicación o actuar ante una emergencia médica recae sobre un personal docente que no tiene ni la formación ni la competencia legal para ello.
La respuesta de la Consejería: «Balones fuera»
Cuando INSUCAN traslada esta situación a la Consejería de Educación, la respuesta es siempre el mismo mantra burocrático: «Ese personal pertenece a Función Pública, nosotros no podemos hacer nada».
Esta es una excusa inaceptable. Si el personal laboral es esencial para el funcionamiento de un colegio, la Consejería de Educación tiene la obligación de exigir y gestionar esas plazas con Función Pública. No pueden desentenderse de los trabajadores que hacen que un centro sea operativo.
El peligro del «Voluntarismo»
Actualmente, los centros canarios funcionan por la buena voluntad de la comunidad educativa.
- Docentes que hacen de administrativos.
- Equipos directivos que hacen de enfermeros.
- Profesores de guardia que hacen de auxiliares educativos.
La vocación no es un cheque en blanco. El sistema no puede sostenerse sobre el desgaste emocional y físico de sus trabajadores. Cuando el sistema depende del voluntarismo, la calidad educativa se desploma y la salud laboral desaparece.
Desde INSUCAN exigimos:
- Cobertura inmediata de todas las plazas de personal laboral antes del inicio de los procesos clave (matrícula).
- Dotación de Auxiliares de Enfermería en centros con alumnado con patologías graves.
- Aumento real de la plantilla de Auxiliares Educativos acorde al censo real de alumnado TEA/TGC.
Basta de excusas administrativas. El sistema educativo de Canarias se está rompiendo por su base laboral y no vamos a permitir que la solución siga siendo el sacrificio personal de los docentes.