Desde el sindicato INSUCAN alzamos la voz: el actual modelo de «Escuela Inclusiva» en las Islas está fallando. La falta de recursos humanos especializados está dejando a docentes desbordados y a alumnos con necesidades específicas en
una situación de abandono institucional.
El aumento de diagnósticos de TEA (Trastorno del Espectro Autista), TGD (Trastorno Generalizado del Desarrollo) y TGC (Trastorno Grave de Conducta) en nuestros centros es una realidad innegable. Sin embargo, la respuesta de la Consejería
de Educación sigue siendo puramente burocrática, ignorando una figura que podría cambiar radicalmente la evolución educativa de estos menores.
¿Qué es exactamente un «Profesor Sombra»?
Es fundamental aclarar este concepto que tanto demandan las familias y que la administración canaria evita mencionar. El Profesor Sombra (o Acompañante Terapéutico) es un profesional especializado —psicólogo, pedagogo o integrador
social— que realiza un acompañamiento individualizado y constante (1 a 1) al alumno durante toda la jornada escolar.
A diferencia de los recursos actuales, su labor es puramente pedagógica y de mediación:
Puente de comunicación: Traduce las demandas del entorno para que el alumno las comprenda y procese.
Regulador de conducta: Intervención inmediata ante crisis sensoriales o conductuales, evitando que escalen y permitiendo que el resto de la clase continúe con normalidad.
Facilitador social: Media en recreos y trabajos grupales para que la inclusión sea real y no solo una presencia física en la silla.
El muro de la Administración en Canarias
Mientras en otras Comunidades Autónomas se permite su entrada mediante convenios con asociaciones, en Canarias la Consejería se escuda en el Decreto 25/2018 de Inclusión para vetar esta figura. Alegan «seguridad jurídica» y un modelo de «apoyos naturales», pero la realidad a pie de aula es muy distinta:
- Ratios insostenibles: Un tutor con 25 alumnos no puede atender las necesidades 1 a 1 de un alumno con TEA severo o crisis de conducta.
- ATEs desbordados: Los Auxiliares Técnicos Educativos realizan una labor encomiable, pero están saturados, a menudo compartidos entre varios centros y limitados a funciones asistenciales (higiene, comedor) y no de apoyo educativo.
- Veto a la ayuda externa: Se impide que las familias aporten especialistas de asociaciones, pero el Gobierno no ofrece una alternativa pública equivalente.
LA PROPUESTA DE INSUCAN: APOYO REAL DENTRO DEL AULA
Desde INSUCAN no pedimos parches privados; reivindicamos que la Consejería de Educación dote a los centros de una figura pública de Especialista de Apoyo a la Inclusión (EAI):
Dotación de personal propio: Figuras de acompañamiento permanente para casos de alta complejidad, integradas en la plantilla docente.
Estabilidad de los apoyos: La evolución de un alumno con TEA depende del vínculo estable con su referente. No podemos permitir que los apoyos roten o desaparezcan cada trimestre.
Formación específica: Profesionales formados específicamente en espectro autista y gestión de conducta que trabajen codo con codo con el tutor y el PT/AL.
La inclusión no puede ser una medalla que la Consejería se cuelga en los papeles mientras los docentes sufren estrés y los alumnos se estancan por falta de atención. La inclusión real cuesta dinero y requiere personal especializado dentro de las aulas.
Desde INSUCAN seguiremos luchando para que ningún docente esté solo ante el reto de la diversidad y para que todo el alumnado tenga, por fin, el apoyo que por derecho le corresponde.